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Cuando el cuerpo sin vida de una estudiante aparece en un zaguán de Las Palmas, y el supuesto asesino solicita su ayuda, Ricardo Blanco no sabe que se enfrenta a uno de los casos más complejos de su carrera. A medida que se adentra en l. a. investigación, no está seguro de que su cliente se merezca el tiempo y el esfuerzo que requeriría librarlo de una condena que todos dan por segura. En Mientras seamos jóvenes, l. a. nueva novela de José Luis Correa, ambientada en el mundo universitario, verdades y mentiras se entrecruzan. Los que deberían defender al sospechoso parecen empeñados en su condena y, en cambio, los que rivalizan con él proclaman su inocencia. Las relaciones viciadas, los conflictos generacionales, las intrigas académicas dan vida a una historia que tiene los ingredientes que han hecho de Correa una de las voces más genuinas del landscape literario real: un ritmo vertiginoso, una visión socarrona del mundo y un lenguaje poético que abren un espacio unique y muy sugerente en el mundo ordinary de los angeles novela negra.

Ritmo cinematográfico, a veces trepidante. Pero con tiempo para respirar. l. a. narración discurre directa, average, sincera, concisa. Juan Cruz

¿Alguien dijo que los angeles novela negra había exhalado su último suspiro? Correa muestra que el género está vivo y en muy buen estado de salud. los angeles Verdad Digital

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Best Mystery books

Night of the Jaguar: A Novel (Jimmy Paz)

“Like settling down with a Gabriel Garcia Marquez novel—if it was once rewritten by means of James M. Cain. ”—Denver Post Michael Gruber’s evening of the Jaguar—like his earlier novels that includes Miami detective Jimmy Paz (Tropic of evening, Valley of Bones)—transforms the normal mystery into whatever impressive, taking the crime novel to a spot it hasn't ever long past ahead of.

And Then There Were None

Probably the most well-known and loved mysteries from The Queen of Suspense—Agatha Christie—now an entire life television motion picture. "Ten . . . "Ten strangers are lured to an remoted island mansion off the Devon coast by way of a mysterious "U. N. Owen. ""Nine . . . "At dinner a recorded message accuses every one of them in flip of getting a accountable mystery, and by way of the top of the evening one of many visitors is lifeless.

Three Act Tragedy: A Hercule Poirot Mystery (Hercule Poirot Mysteries)

The Queen of poser has come to Harper Collins! Agatha Christie, the said mistress of suspense—creator of indomitable sleuth leave out Marple, meticulous Belgian detective Hercule Poirot, and such a lot of different unforgettable characters—brings her whole oeuvre of creative whodunits, locked room mysteries, and difficult puzzles to Harper Paperbacks.

The Moonstone (Penguin Classics)

"When you appeared down into the stone, you regarded right into a yellow deep that drew your eyes into it in order that they observed not anything else. "The Moonstone, a yellow diamond looted from an Indian temple and believed to convey undesirable success to its proprietor, is bequeathed to Rachel Verinder on her eighteenth birthday. That very evening the beneficial stone is stolen back and while Sergeant Cuff is introduced in to enquire the crime, he quickly realizes that not anyone in Rachel’s loved ones is above suspicion.

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Si uníamos las tres piezas (los silencios de Soledad Robaina, el apartamento vacío de Jorge del Amo y l. a. verborrea de Matías Álamo), una parte del rompecabezas comenzaba a asomar. Desde luego que no period definitivo pero se vislumbraba un cierto colour gris en aquel caso. El gris de una infancia rota. El de muchos sueños incumplidos. Y el de algún que otro secreto. Llamé a Margarita Esponda para ver cómo habían ido las gestiones con su amiga de facultad. Magnífico. Podía recibirme a las tres en su despacho del palacio de juzgados. Me daba una hora. Contada de reloj. Eva Jerez period una mujer moderna. A las cuatro y cuarto debía recoger a su hija en l. a. guardería. Una madre cocodrilo. Por los angeles mañana cazaba en el río y por l. a. tarde cuidaba de sus crías. los angeles misma boca que partía en dos a un delincuente en un juicio servía para besar con mimo a su pequeña. No me iba a dar tiempo a sentarme a comer. Dura lex sed lex. De camino al despacho, compré un sándwich de atún y millo en un bar de Viera y Clavijo. Reconozco que hubo algo de travesura en los angeles elección del sitio. Me pudo los angeles curiosidad. El bochinche estaba a un paso de los angeles óptica del novio de Inés. Di un rodeo para pasar por delante del escaparate. Entrar me hubiera parecido una deslealtad pero mirar desde afuera no podía considerarse traición. Además, se me estaba agudizando l. a. presbicia con l. a. edad. Un hombre ayudaba a elegir gafas de sol a una muchacha joven. Las alternativas eran unas de carey oscuro con cristales inmensos que le tapaban casi toda los angeles cara a l. a. chica y otras negras, más modernas, con cristales cuadrados. El dueño de los angeles óptica pretendía convencerla de que se llevara las grandes. Volvían a estar de moda treinta años después. Yo hubiera optado por las otras. Pero tal vez mis gustos estaban necesitando también un oculista. El hombre sonreía. No sé por qué me lo esperaba tal y como period: alto, desgarbado, con el pelo largo y canoso recogido en una coleta, unos espejuelos redondos a lo John Lennon, los gestos embridados, los angeles sonrisa tímida. Me gustaba. Mi secretaria se había ido ya. Mejor. Así podía sacarme los zapatos, poner los pies en alto, abrir una cerveza y comerme el sándwich mientras escuchaba las noticias de radio nacional. �Eran imaginaciones mías o l. a. cadena había dado un giro a l. a. derecha del carajo? Los locutores aplaudían como forofos las decisiones del gobierno. Según ellos, el barco iba viento en popa, a toda vela y al otro lado Estambul. Atrás habían quedado ya l. a. trouble, los pobres de pedir, los desahuciados y las colas de espera en los hospitales. Todo se iba en proyectos de futuro halagüeño y l. a. prima de riesgo cada vez más baja. l. a. madre que los parió. Me dio tiempo de dar una cabezada. Doce minutos. Lo justo para olvidar los angeles cantinela de los locutores. O aún mejor. Para creérmela de verdad. Para soñar algo lindo. Con Beatriz, por ejemplo. Con l. a. que me quería, claro. Con los angeles que aún no me había puesto en cuarentena. Desperté cuando iba a pasar algo interesante. Joder. Tanto bregar con las olas para morir en los angeles orilla. Rescaté los angeles última imagen de mi amor en l. a. playa, descalza, con un vestido blanco.

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