Download E-books Zapatos italianos (Fabula (tusquets)) PDF

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Fredrik Wellin, medico retirado, vive solo en una isla cercana a l. a. costa sueca, hasta que l. a. llegada de un antiguo amor al que abandono en el pasado irrumpe en su monotono pero buscado aislamiento. Se trata de Harriet, quien, gravemente enferma, ha venido a pedirle que cumpla los angeles antigua promesa de juventud de llevarla a una laguna al norte del pais. Harriet trae consigo a Louise, una hija de ambos, de cuya existencia el nada sabia. Obligado, ahora, a asistir al lento ultimate de Harriet y a crear unos vinculos paterno-filiales con quien, en realidad, es una desconocida, Fredrik iniciara un viaje hacia su propio dolor. Los errores del pasado sepultados en los angeles soledad de los angeles isla reavivan sus remordimientos. Entre ellos, el poor secreto que lo alejo de l. a. profesion y por el que decidio huir del mundo. Asi, el implacable invierno nordico y el inhospito paraje en el que habita el protagonista son un reflejo de su inside. Y l. a. atmosfera de vacio y muerte que se extiende en esa inmensidad glaciar es el castigo que se inflinge a si mismo. Atormentado por los angeles culpa, Fredrik debera saldar cuentas con el pasado para, ya en l. a. vejez, recuperar los angeles capacidad de vivir en compania sin esconderse de l. a. realidad. Lejos de los excesos del melodrama, Mankell retrata con sobriedad a un hombre sacudido por l. a. tragedia. En l. a. mejor tradicion literaria sueca, logra que el paisaje, desolador e inerme, dominado por el hielo que alcanza el horizonte, describa los angeles eleccion very important de su protagonista. Arriesgada, existencialista y muy nordica, Zapatos italianos es l. a. oportunidad de descubrir l. a. vertiente mas intimista del gran maestro del genero policiaco.

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Best Mystery books

Night of the Jaguar: A Novel (Jimmy Paz)

“Like settling down with a Gabriel Garcia Marquez novel—if it was once rewritten by means of James M. Cain. ”—Denver Post Michael Gruber’s evening of the Jaguar—like his earlier novels that includes Miami detective Jimmy Paz (Tropic of evening, Valley of Bones)—transforms the traditional mystery into whatever outstanding, taking the crime novel to a spot it hasn't ever long gone earlier than.

And Then There Were None

The most recognized and liked mysteries from The Queen of Suspense—Agatha Christie—now a life-time television motion picture. "Ten . . . "Ten strangers are lured to an remoted island mansion off the Devon coast via a mysterious "U. N. Owen. ""Nine . . . "At dinner a recorded message accuses every one of them in flip of getting a to blame mystery, and through the tip of the evening one of many visitors is useless.

Three Act Tragedy: A Hercule Poirot Mystery (Hercule Poirot Mysteries)

The Queen of puzzle has come to Harper Collins! Agatha Christie, the stated mistress of suspense—creator of indomitable sleuth omit Marple, meticulous Belgian detective Hercule Poirot, and such a lot of different unforgettable characters—brings her whole oeuvre of inventive whodunits, locked room mysteries, and confusing puzzles to Harper Paperbacks.

The Moonstone (Penguin Classics)

"When you regarded down into the stone, you seemed right into a yellow deep that drew your eyes into it so they observed not anything else. "The Moonstone, a yellow diamond looted from an Indian temple and believed to deliver undesirable success to its proprietor, is bequeathed to Rachel Verinder on her eighteenth birthday. That very evening the worthwhile stone is stolen back and while Sergeant Cuff is introduced in to enquire the crime, he quickly realizes that nobody in Rachel’s loved ones is above suspicion.

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Es una buena compañera de viaje. Y no ladra nunca. Mientras, prepararé los angeles cena. Me quedé en los angeles puerta mientras ella y el perro desaparecían por las rocas. Carra se volvió varias veces para ver si los angeles llamaba. Comencé a preparar l. a. comida al tiempo que imaginaba que besaba a Agnes. De pronto caí en los angeles cuenta de que hacía muchos años que no soñaba despierto. Había soñado despierto con los angeles misma escasa frecuencia con que me había ejercitado en l. a. vida erótica. Agnes parecía menos abatida cuando regresó. –He de confesar –dijo aun antes de quitarse el chaquetón y sentarse a los angeles mesa–, he de confesar que no he podido resistir los angeles tentación de probarme los zapatos rojos de tu hija. Me quedan como un guante. –No podría regalártelos aunque quisiera. –Mis muchachas me matarían si apareciera allí con tacones. Pensarían que había sufrido una transformación y que me había convertido en una personality distinta de los angeles que creen que soy. Se arrebujó en el sofá de l. a. cocina siguiendo mis movimientos mientras yo ponía l. a. mesa y l. a. comida. Le hice algunas preguntas sobre lo que estaba ocurriendo pero, puesto que respondía con monosílabos, terminé por guardar silencio. Terminamos de cenar sin decir una palabra más. Al otro lado de l. a. ventana reinaba l. a. oscuridad. Después, tomamos café. Yo había encendido los angeles vieja chimenea que sólo utilizo para calentarme en los días verdaderamente fríos del invierno. El vino que bebimos durante los angeles cena me había afectado. Y Agnes tampoco parecía del todo sobria. Cuando hube servido el café, dejó de guardar silencio y, de pronto, empezó a hablar de su vida y de los años difíciles. –Buscaba consuelo –confesó–. causeé darme a l. a. bebida. Pero vomitaba siempre que bebía. Y entonces me pasé al hachís, pero me producía sueño y me ponía enferma y acrecentaba mi angustia por lo ocurrido. rationaleé encontrar amantes que soportasen el hecho de que me faltase un brazo, empecé a practicar deporte para discapacitados y me convertí en una corredora de distancia media bastante buena, pero cada vez más hastiada. Empecé a escribir poesía y cartas a distintos periódicos, estudié l. a. historia de los angeles amputación en medicina. Busqué trabajo como presentadora en todos los canales de l. a. televisión sueca e incluso en algún canal extranjero. Pero en nada corridoré consuelo, poder despertarme por l. a. mañana sin tener que pensar en l. a. bad desgracia que me había sobrevenido. Intenté, cómo no, utilizar una prótesis, pero tampoco funcionó. Hasta que un día, tres años después de l. a. operación, me coloqué desnuda ante el espejo, como si me hallase ante un tribunal, y admití que period manca. Y entonces, sólo me quedaba Dios. Busqué el consuelo en los angeles genuflexión. Leí l. a. Biblia, rationaleé acercarme al Corán, asistí a las reuniones de los angeles Iglesia Evangélica de Pentecostés y de esa Iglesia horrenda llamada Palabra de Vida. Fui tanteando distintas sectas, pensé incluso en meterme a monja. Ese otoño viajé a España y recorrí el largo Camino de Santiago de Compostela. Seguí l. a. ruta de los peregrinos y, según l. a. costumbre, llevaba en los angeles mochila una piedra que debía arrojar cuando hubiese encontrado l. a. solución a mis problemas.

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